Rosalía Martín Experta Patrimonial
Última actualización: 2026-07-14
A veces creemos que poner una vivienda a la venta es suficiente. Igual que cuando compramos pensamos que basta con que no tenga cargas. Y en ambos casos olvidamos algo fundamental: revisar realmente la situación jurídica y documental del inmueble.
Es entonces cuando muchas personas descubren que el Catastro dice una cosa y el Registro de la Propiedad otra. Y aunque pueda parecer un detalle menor, estas diferencias pueden complicar una operación más de lo que imaginamos.
A veces los metros no coinciden. Otras, la vivienda está inscrita de forma distinta a la realidad actual. También ocurre con frecuencia en viviendas antiguas, herencias, ampliaciones realizadas hace años o inmuebles que nunca se actualizaron correctamente.
El problema es que, normalmente, el propietario no sabe que existe esa diferencia… o simplemente no le da importancia.
Todo parece estar correcto hasta que llega el comprador, el banco revisa la documentación o se acerca la firma en notaría.
En algunos casos el comprador se asusta, el banco pide aclaraciones, aparecen retrasos o incluso hay que paralizar temporalmente la operación para revisar documentación y regularizar la situación.
Aunque casi todo tiene solución, en estos casos es necesario realizar las gestiones adecuadas para que la vivienda pueda transmitirse correctamente. Dependiendo del problema, puede ser necesario coordinar Catastro y Registro, revisar escrituras antiguas o incluso apoyarse en profesionales técnicos como arquitectos o topógrafos.
No todos los casos son graves ni todas las diferencias impiden vender una vivienda. Pero sí es importante entender que cuanto antes se detecte el problema, más fácil suele ser resolverlo.
Muchas operaciones pueden salir adelante si ambas partes conocen la situación real de la vivienda y se trabaja con transparencia desde el principio.
Porque cuando estos temas no se revisan, normalmente no desaparecen.
Y lo que hoy parece una pequeña diferencia puede terminar generando problemas en futuras ventas, herencias o transmisiones patrimoniales.
Estas situaciones son más habituales de lo que parece. Y muchas veces el problema no está en vender la vivienda, sino en descubrir demasiado tarde que había algo pendiente.
Personalmente, siempre recomiendo que cuando se transmite un bien, se haga con la situación lo más clara, correcta y ordenada posible. Y si todavía queda algún aspecto por resolver, que se afronte con la máxima transparencia hacia el comprador, generando acuerdos claros entre las partes sobre gestiones, plazos y soluciones para que la operación llegue a buen puerto.
Para profundizar en este tema, puedes consultar el caso completo, Catastro y Registro no siempre coinciden
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